Aprenda cómo la rehabilitación quiropráctica para la salud del corazón puede ayudarle a mantener un sistema cardiovascular fuerte y saludable.
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Resumen
La salud cardiovascular afecta a mucho más que al corazón en sí. El sistema cardiovascular suministra oxígeno y nutrientes a los músculos, articulaciones, nervios, tejidos conectivos y otros órganos que nos permiten movernos y funcionar a diario. Cuando la salud cardiovascular se deteriora, las personas pueden experimentar fatiga, menor tolerancia al ejercicio, debilidad, hinchazón, dificultad para respirar y otros problemas que pueden dificultar la actividad física. Asimismo, el dolor musculoesquelético crónico puede dificultar el ejercicio, el sueño, el mantenimiento de un peso saludable y la actividad física. Las investigaciones han encontrado asociaciones importantes entre el dolor musculoesquelético crónico y las enfermedades cardiovasculares, aunque estas asociaciones no demuestran que una cause directamente la otra (Oliveira et al., 2020).
La quiropráctica no trata las enfermedades cardíacas en sí. Sin embargo, cuando se integra adecuadamente con la atención médica, las estrategias quiroprácticas y de rehabilitación pueden ayudar a abordar las limitaciones musculoesqueléticas del movimiento, como el dolor de espalda y cuello, la rigidez articular, la movilidad reducida y la tensión muscular. El objetivo principal es ayudar a los pacientes a moverse con mayor comodidad y participar en actividades físicas que favorezcan la salud cardiovascular y musculoesquelética.
Por qué la salud del corazón es importante para todo el cuerpo.
El corazón trabaja continuamente para hacer circular la sangre por todo el cuerpo. La sangre transporta el oxígeno y los nutrientes que las células necesitan para producir energía, reparar los tejidos y realizar las funciones diarias normales. Esta relación es especialmente importante para el sistema musculoesquelético. Los músculos requieren una circulación y un oxígeno adecuados cuando se contraen. Los huesos y los tejidos conectivos también dependen de la circulación para un metabolismo y una reparación normales. Durante la actividad física, el sistema cardiovascular debe aumentar el flujo sanguíneo a los músculos activos, a la vez que ayuda a regular la presión arterial, la temperatura y las demandas metabólicas.
Por lo tanto, una buena salud cardiovascular favorece la capacidad de:
- Caminar y hacer ejercicio
- Mantener la fuerza muscular
- Realizar tareas laborales y domésticas.
- Recuperarse de la actividad física
- Mantener el equilibrio y la movilidad
- Participar en la rehabilitación
- Conservar la independencia al envejecer
La actividad física fortalece esta relación en ambos sentidos. La Asociación Americana del Corazón explica que la actividad física regular puede ayudar a disminuir la presión arterial, mejorar el nivel de azúcar en sangre, mantener un peso corporal saludable, mejorar el sueño y reducir el riesgo cardiovascular. El ejercicio también fortalece los músculos y favorece la salud ósea (Asociación Americana del Corazón, 2024). Por lo tanto, el corazón y el sistema musculoesquelético no deben considerarse sistemas completamente separados. Trabajan en conjunto cada vez que una persona se pone de pie, camina, levanta objetos, hace ejercicio o realiza actividades cotidianas.
Cuando los problemas cardíacos afectan la función musculoesquelética
En ocasiones, las enfermedades cardiovasculares pueden generar síntomas que se ven o se sienten como problemas musculoesqueléticos.
Por ejemplo, las personas con insuficiencia cardíaca pueden desarrollar:
- Fatiga
- Intolerancia al ejercicio
- Dificultad para respirar
- Resistencia reducida
- Hinchazón de piernas o tobillos
- Debilidad general
- Dificultad para completar actividades físicas normales
El material clínico original destaca que la insuficiencia cardíaca es un síndrome que puede producir fatiga, disminución de la resistencia, disnea, edema periférico y limitaciones en la actividad física. Con el tiempo, la disminución de la actividad puede contribuir al desacondicionamiento físico. Una persona que experimenta dificultad para respirar o cansancio durante la actividad puede, naturalmente, empezar a moverse menos. Cuando esto ocurre repetidamente, los músculos pueden debilitarse y la resistencia puede disminuir. En consecuencia, la persona puede encontrar cada vez más difíciles las actividades cotidianas.
Esto puede crear un ciclo problemático:
- Las enfermedades cardíacas o metabólicas pueden reducir la actividad física.
- La disminución de la actividad física puede contribuir a la pérdida de fuerza y condición física.
- El dolor o la rigidez pueden dificultar aún más el movimiento.
- Una menor actividad física puede dificultar el mantenimiento del acondicionamiento cardiovascular y musculoesquelético.
Esta es una de las razones por las que la atención coordinada es importante.
El dolor musculoesquelético y las enfermedades cardiovasculares pueden coexistir.
Cada vez hay más estudios que demuestran que el dolor crónico y las enfermedades cardiovasculares pueden coexistir. Una revisión sistemática y un metaanálisis de Oliveira et al. (2020) revelaron que las personas con dolor musculoesquelético crónico tenían mayor probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares que aquellas sin este tipo de dolor. Otra revisión sistemática, que analizó a millones de participantes, halló que las afecciones musculoesqueléticas se asociaban con una mayor incidencia de enfermedades crónicas, observándose una asociación particular entre la osteoartritis y las enfermedades cardiovasculares (Williams et al., 2018).
Investigaciones más recientes también han examinado el dolor crónico generalizado y el riesgo cardiovascular. Estos estudios siguen identificando asociaciones entre el dolor crónico y las afecciones cardiovasculares, si bien las vías biológicas y el grado de causalidad siguen siendo objeto de investigación activa. Estos hallazgos no deben interpretarse como que el dolor de espalda cause directamente enfermedades cardíacas. En cambio, los trastornos musculoesqueléticos y cardiovasculares pueden compartir o interactuar con diversos factores de salud importantes.
Estos pueden incluir:
- La inactividad física
- Obesidad
- Diabetes y resistencia a la insulina
- Revición de presión sanguínea
- Dormir mal
- Estrés crónico
- Disminución de la capacidad cardiorrespiratoria
- Fumar
- Envejecimiento
- Procesos inflamatorios sistémicos.
El dolor en sí mismo también puede reducir la disposición o la capacidad de una persona para hacer ejercicio. Esto es importante porque la inactividad física es un factor de riesgo cardiovascular comprobado.
El dolor puede convertirse en una barrera para el movimiento saludable del corazón.
Imaginemos a un paciente con dolor lumbar crónico. Caminar le causa dolor, por lo que reduce su actividad física. Debido a esta disminución, su condición cardiovascular puede deteriorarse. La fuerza muscular también puede disminuir. Puede aumentar de peso y dificultar el control de su salud metabólica. Si bien el dolor de espalda no ha sido la causa directa de la enfermedad cardíaca, puede haberse convertido en uno de los obstáculos que le impiden llevar un estilo de vida saludable para el corazón.
Este es un ámbito donde el tratamiento musculoesquelético puede integrarse en una estrategia de salud más amplia. La Asociación Americana del Corazón recomienda que la mayoría de los adultos realicen al menos 150 minutos de actividad aeróbica de intensidad moderada o 75 minutos de actividad aeróbica vigorosa a la semana, además de ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana. Las personas con afecciones crónicas deben consultar con sus profesionales de la salud para determinar los niveles de actividad adecuados (Asociación Americana del Corazón, 2024). Para algunos pacientes, alcanzar estos objetivos requiere primero abordar el dolor y los problemas de movilidad que dificultan el movimiento.
Dónde puede encajar la atención quiropráctica
La quiropráctica no debe presentarse como tratamiento para la enfermedad coronaria, la miocardiopatía, las arritmias, la hipertensión o la insuficiencia cardíaca. Estas afecciones requieren una evaluación y un tratamiento médico adecuados. En cambio, la quiropráctica puede ser un complemento útil cuando el paciente también presenta problemas musculoesqueléticos.
Dependiendo del diagnóstico y el estado cardiovascular del paciente, la atención puede centrarse en:
- Mejorar la movilidad articular.
- Manejo del dolor mecánico de cuello o espalda
- Reducir la tensión muscular
- Mejorar los patrones de movimiento
- Abordando la postura y la ergonomía
- Mejorar la flexibilidad
- Favorece una marcha y un movimiento cómodos.
- Desarrollar ejercicios de rehabilitación adecuados
- Ayudar a los pacientes a retomar gradualmente la actividad física.
El objetivo no es “ajustar el corazón”, sino mejorar la función musculoesquelética cuando el dolor o la rigidez dificultan el movimiento. En pacientes adecuados, una mejor movilidad puede facilitar la participación en actividades físicas que, como se sabe, favorecen la salud cardiovascular.
Atención quiropráctica, mecánica respiratoria y la región torácica
Las costillas, la columna torácica, el diafragma y los músculos circundantes participan en la respiración. Cuando una persona experimenta rigidez torácica, tensión postural o rigidez muscular, respirar puede resultar mecánicamente más difícil o incómodo. Los músculos del cuello, los hombros, el pecho y la parte superior de la espalda también pueden sobrecargarse cuando se utilizan en exceso los músculos respiratorios accesorios. El marco clínico del Dr. Alexander Jimenez describe la atención a la movilidad torácica, la mecánica costal, los patrones respiratorios, la rehabilitación gradual y el bienestar musculoesquelético como componentes de la atención integral.
Sin embargo, la dificultad para respirar nunca debe considerarse automáticamente un problema musculoesquelético. La dificultad para respirar de nueva aparición o que empeora puede estar asociada con afecciones cardiovasculares o pulmonares graves y requiere una evaluación médica adecuada. La terapia manual puede aliviar las limitaciones musculoesqueléticas en pacientes seleccionados, pero no sustituye el tratamiento médico de las enfermedades cardíacas o pulmonares.
Quiropráctica y metabolismo *El vínculo oculto* - Vídeo
El sistema nervioso autónomo: un área de investigación emergente
Otro ámbito de interés es el sistema nervioso autónomo. Este sistema ayuda a regular funciones como la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la digestión y las respuestas al estrés. Los investigadores suelen estudiar la variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC) como indicador de la regulación autónoma. Se han realizado estudios para determinar si las terapias manuales influyen en las mediciones autónomas a corto plazo. Algunas investigaciones sugieren que distintas técnicas de terapia manual pueden producir diferentes respuestas neurofisiológicas a corto plazo. Sin embargo, la evidencia sigue siendo heterogénea y estos hallazgos no deben interpretarse como prueba de que la manipulación espinal prevenga o trate las enfermedades cardiovasculares.
Una revisión sistemática reciente halló que la terapia manual parece interactuar con la regulación neurofisiológica de manera dependiente de la técnica. Sin embargo, los efectos no fueron uniformes en todas las medidas cardiovasculares, y la certeza de la evidencia varió de baja a moderada. Esta distinción es importante. Los cambios interesantes en las mediciones fisiológicas no equivalen a demostrar que el tratamiento quiropráctico previene los infartos o trata la insuficiencia cardíaca. El papel clínico más importante de la atención quiropráctica sigue siendo la evaluación y el manejo de las afecciones musculoesqueléticas adecuadas.
El ejercicio conecta la salud del corazón con la salud musculoesquelética.
El movimiento es una de las conexiones más claras entre estos dos sistemas. La actividad aeróbica supone un reto para el sistema cardiovascular, mientras que las actividades de resistencia y con carga de peso suponen un reto para los músculos y los huesos.
La actividad física regular puede ayudar a:
- Mejorar la aptitud cardiovascular
- Mantener la masa muscular
- Aumentar la fuerza
- Mejorar la movilidad
- Mantener una presión arterial saludable
- Mejora la sensibilidad a la insulina
- Apoyar el control de peso
- Mantener la salud de los huesos
- Mejorar el equilibrio
- Mejorar la calidad de tu sueño
- Apoyar la independencia funcional
La Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) recomienda una combinación de ejercicio aeróbico, fortalecimiento y flexibilidad para una buena salud general (American Heart Association, 2024). Sin embargo, para pacientes con enfermedad cardiovascular establecida, las recomendaciones de ejercicio pueden requerir un ajuste individualizado. Quienes se recuperan de un infarto, un procedimiento cardíaco o una insuficiencia cardíaca grave no deben comenzar un programa de ejercicio intensivo sin supervisión médica. La rehabilitación cardíaca puede ser el punto de partida adecuado.
La atención quiropráctica debe complementar la rehabilitación cardíaca, no reemplazarla.
La rehabilitación cardíaca es un programa supervisado médicamente diseñado para pacientes que se recuperan de ciertas afecciones cardiovasculares o que viven con ellas. Puede incluir entrenamiento físico, manejo de factores de riesgo cardiovascular, educación, orientación nutricional y apoyo para un estilo de vida saludable. La Asociación Americana del Corazón recomienda que las personas con enfermedades cardíacas colaboren con su equipo de atención médica para determinar un programa de actividad física adecuado y señala que algunos pacientes pueden requerir rehabilitación cardíaca formal o pruebas de esfuerzo antes de aumentar su actividad (Asociación Americana del Corazón, 2024). La atención quiropráctica puede complementar este proceso cuando el dolor musculoesquelético limita la participación.
Por ejemplo, un paciente puede estar médicamente autorizado para caminar, pero tener dificultades debido a:
- Dolor lumbar
- rigidez de la cadera
- molestias en la rodilla
- Dolor de cuello
- Movilidad espinal reducida
- Rigidez muscular
El equipo cardiovascular determina el nivel de ejercicio seguro. El equipo musculoesquelético, a su vez, trabaja dentro de esas restricciones médicas para mejorar la movilidad del paciente. Eso sí es atención integral.
Observaciones clínicas del Dr. Alexander Jiménez
En el marco clínico utilizado por el Dr. Alexander Jimenez, DC, APRN, FNP-BC, los problemas cardiovasculares y musculoesqueléticos se abordan como partes interconectadas de un panorama de salud más amplio, en lugar de como dolencias aisladas. Su modelo multidisciplinario combina la evaluación musculoesquelética, la rehabilitación, la valoración del estilo de vida, los conceptos de medicina funcional y la coordinación con profesionales médicos cuando existe enfermedad cardiovascular. El material clínico original hace especial hincapié en la supervisión médica, la rehabilitación gradual, el ritmo de actividad guiado por los síntomas, la mecánica respiratoria, la nutrición y la comunicación entre las distintas disciplinas.
En la práctica clínica diaria, varios patrones son especialmente relevantes.
- Los pacientes con dolor crónico a menudo se vuelven menos activos.
- Los pacientes que disminuyen su nivel de actividad física pueden perder fuerza y resistencia.
- Los pacientes con afecciones metabólicas como obesidad, diabetes o hipertensión pueden experimentar simultáneamente problemas articulares o de columna que dificultan el ejercicio.
Abordar esas barreras musculoesqueléticas puede, por lo tanto, formar parte de un plan más amplio diseñado para ayudar al paciente a retomar el movimiento de forma segura. Esto no significa que la atención quiropráctica trate el diagnóstico cardiovascular. En cambio, el objetivo clínico es plantear una pregunta práctica:
- “¿Qué impide que este paciente se mueva de forma segura y cómoda?”
A veces, la respuesta es una limitación cardiovascular. Otras veces, es dolor musculoesquelético. Con frecuencia, varios factores se presentan simultáneamente. Reconocer la diferencia ayuda al equipo médico a orientar al paciente hacia el tratamiento adecuado. También puede encontrar perspectivas clínicas e información educativa del Dr. Jiménez a través de Health Coach Clinic y su perfil de LinkedIn.
Las comorbilidades importan
Las enfermedades cardiovasculares rara vez se presentan de forma aislada. Muchos pacientes también padecen afecciones como obesidad, diabetes, hipertensión, osteoartritis, dolor lumbar crónico, insomnio o baja condición física. Estas afecciones, que suelen coexistir, pueden influirse entre sí. Por ejemplo, la obesidad aumenta la tensión mecánica en las articulaciones que soportan peso. El dolor articular puede desincentivar el ejercicio. La disminución de la actividad física puede dificultar el control del peso y la glucemia. Los problemas metabólicos, a su vez, pueden aumentar el riesgo cardiovascular. Por ello, tratar solo un síntoma puede no ser suficiente para abordar el estado de salud integral del paciente.
Un enfoque multidisciplinario puede evaluar:
- Riesgo cardiovascular
- Presión sanguínea
- Glucosa en sangre
- Colesterol
- Composición corporal
- Nutrición
- Sueño
- Actividad física
- Movilidad articular
- Fuerza muscular
- Dolor crónico
- Capacidad funcional
El objetivo no es sustituir la atención especializada, sino coordinarla.
La nutrición apoya ambos sistemas.
La nutrición es otro vínculo entre la salud cardiovascular y la musculoesquelética. Una alimentación equilibrada que priorice verduras, frutas, cereales integrales, legumbres, grasas saludables y proteínas adecuadas puede favorecer la salud cardiovascular a la vez que proporciona los nutrientes necesarios para el buen funcionamiento de los músculos y los huesos. Las estrategias dietéticas también pueden ayudar a los pacientes a controlar el peso corporal, la glucosa en sangre y la presión arterial. El control del peso también beneficia la salud musculoesquelética, ya que reducir la carga mecánica excesiva puede facilitar el movimiento a las personas con ciertos problemas articulares que implican soportar peso. Por lo tanto, la nutrición no debe considerarse únicamente como «nutrición para el corazón» o «nutrición para las articulaciones». Una nutrición saludable beneficia a todo el organismo.
Conozca las señales de alerta
Una de las responsabilidades más importantes en la práctica musculoesquelética es reconocer cuándo los síntomas pueden no ser de origen musculoesquelético. No se debe asumir automáticamente que las molestias en el pecho, los hombros, la parte superior de la espalda, el cuello o la mandíbula se originan en los músculos o las articulaciones.
Puede ser necesaria una evaluación de urgencia ante síntomas como los siguientes:
- Nueva presión, opresión, sensación de plenitud o dolor en el pecho
- Dificultad para respirar repentina o inexplicable
- Desmayos o casi desmayos
- Nueva debilidad grave
- Latidos cardíacos rápidos o irregulares con síntomas preocupantes
- Molestias en el pecho asociadas con sudoración o náuseas
- Síntomas que se extienden al brazo, la espalda, el cuello o la mandíbula.
- Disminución repentina e inexplicable de la tolerancia al ejercicio.
Un quiropráctico que evalúe a un paciente con estos síntomas debe reconocer la posible importancia cardiovascular y facilitar una evaluación médica o de urgencia adecuada, en lugar de proceder como si la queja fuera un dolor mecánico rutinario.
Un modelo mejor: Cuidado del corazón más cuidado musculoesquelético.
La relación entre la salud cardíaca y la atención quiropráctica se comprende mejor mediante la colaboración. Los cardiólogos y los médicos diagnostican y tratan las enfermedades cardiovasculares. Los quiroprácticos evalúan y tratan las afecciones neuromusculoesqueléticas pertinentes. Los profesionales de la rehabilitación ayudan a recuperar la fuerza, la resistencia y la capacidad funcional. Las intervenciones nutricionales y de estilo de vida abordan los comportamientos de salud modificables. Cuando estas disciplinas se comunican, el paciente puede recibir un plan más completo. Para una persona con enfermedad cardiovascular y dolor musculoesquelético crónico, el proceso podría ser el siguiente:
Evaluación médica -> control del riesgo cardiovascular -> evaluación musculoesquelética -> control del dolor y la movilidad -> ejercicio médicamente apropiado -> rehabilitación progresiva -> movimiento saludable a largo plazo.
Este enfoque mantiene clara la función de cada disciplina, al tiempo que reconoce que los sistemas del cuerpo están interconectados.
La comida para llevar
La salud cardiovascular es fundamental para todo el cuerpo. Una buena circulación ayuda a los músculos y otros tejidos a satisfacer las demandas del movimiento, mientras que la actividad física regular contribuye a mantener la aptitud cardiovascular, la fuerza muscular, la salud ósea, la movilidad y la independencia. El dolor musculoesquelético crónico y las enfermedades cardiovasculares suelen estar relacionados. Si bien las investigaciones demuestran una asociación entre el dolor musculoesquelético crónico y las afecciones cardiovasculares, esto no establece que una cause directamente la otra.
La atención quiropráctica no debe sustituir el tratamiento médico para las enfermedades cardiovasculares. Su valor potencial es diferente. Al ayudar a los pacientes adecuados a controlar el dolor mecánico, la rigidez, las limitaciones de movilidad y otras barreras musculoesqueléticas para la actividad, la atención quiropráctica puede favorecer la capacidad de una persona para participar en ejercicios y rehabilitación médicamente apropiados. Para el Dr. Alexander Jimenez, DC, APRN, FNP-BC, esto representa un principio importante de la atención integral: identificar qué sistema está produciendo las limitaciones del paciente, reconocer las señales de alerta graves a tiempo, trabajar con los profesionales médicos adecuados y ayudar al paciente a avanzar hacia una mejor función de la forma más segura posible. La salud cardíaca y la salud musculoesquelética convergen en un punto crucial: el movimiento. Ayudar a las personas a mantener la capacidad de moverse de forma segura y cómoda puede beneficiar no solo a su columna vertebral y articulaciones, sino también al estilo de vida activo que es fundamental para la salud cardiovascular a largo plazo.
Referencias
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- Oliveira, CB, Maher, CG, Franco, MR, Kamper, SJ, Williams, CM, Silva, FG y Pinto, RZ (2020). Coexistencia de dolor musculoesquelético crónico y enfermedades cardiovasculares: una revisión sistemática con metaanálisis.. Medicina del dolor, 21(6), 1106-1121.
- Rampazo, EP, Rehder-Santos, P., Catai, AM y Liébano, RE (2024). Variabilidad de la frecuencia cardíaca en adultos con dolor musculoesquelético crónico: una revisión sistemática. Práctica del dolor, 24(1), 211-230.
- Williams, A., Kamper, SJ, Wiggers, JH, O'Brien, KM, Lee, H., Wolfenden, L., Yoong, SL, Robson, E., McAuley, JH, Hartvigsen, J. y Williams, CM (2018). Las afecciones musculoesqueléticas pueden aumentar el riesgo de enfermedades crónicas: una revisión sistemática y un metaanálisis de estudios de cohortes.. Revista de Medicina BMC, 16, 167.
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