Nuestra rutina diaria está repleta de procesos que nos exponen a diversas toxinas químicas. Al centrarnos en la necesidad de prolongar la vida útil de nuestros productos con conservantes y aditivos, olvidamos cómo estos productos afectarían nuestra salud. Nuestros hábitos de vida son una combinación de lo que hacemos, lo que consumimos ( alimentación e información) y a lo que estamos expuestos en nuestro entorno. Hoy en día, la rutina diaria de belleza e higiene de las mujeres (y a veces de los hombres) las expone a más de 250 compuestos químicos que podrían dañar su producción hormonal. Además, la relación entre estos disruptores endocrinos, como los bisfenoles y los parabenos, y la homeostasis hormonal, así como nuestra salud endocrina, que en última instancia se refleja en trastornos metabólicos e inflamatorios, está ampliamente estudiada.
Además de cómo estos disruptores endocrinos pueden ejercer un efecto perjudicial sobre el metabolismo, la producción y el transporte de hormonas, debemos reflexionar sobre cómo un entorno proinflamatorio y la obesidad pueden provocar trastornos como el síndrome de ovario poliquístico.
Índice
¿Qué son disruptores endocrinos?
Los disruptores endocrinos son parte de un grupo diverso de moléculas que pueden ser sintéticas o naturales. De cualquier manera, todos tienen el potencial de inhibir, ralentizar o interferir con la biosíntesis hormonal. La disrupción de estos químicos puede estar presente en los mecanismos de control, expresión genética, manifestación epigenética y regulación hormonal.
BPA
Además, estos disruptores endocrinos (DE) se distribuyen ampliamente en la higiene, alimentos, botellas de plástico y envases de cosméticos que se utilizan comúnmente en nuestra vida diaria. Uno de los DE más comunes es el bisfenol A (BPA), una estructura fenólica que imita la composición química del estrógeno. Esta característica permite que el BPA interactúe con los receptores de estrógeno e interfiera con la homeostasis hormonal que afecta la fertilidad femenina. Sin embargo, esta interacción se ha estudiado ampliamente, lo que ha dado como resultado la utilización de productos alternativos de reemplazo de BPA como:
- Bisfenol S (BPS)
- Bisfenol F (BPF)
- Bisfenol AF (BPAF)
Los parabenos
Los parabenos o el ácido p-hidroxibenzoico se distribuyen en nuestros productos de la vida diaria y, con el BPA, pueden sumar un "efecto cóctel". Estos parabenos tienen actividad antiandrogénica debido a su capacidad de unión con los receptores de andrógenos, lo que produce una inhibición de la transcripción inducida por testosterona. Los parabenos más comunes son los siguientes:
- Metilparabeno (MP) Â
- Propilparabeno (PP)
- Etilparabeno (EP)
- Butilparabeno (BP)
- Bencilparabeno (bencilP)
Varios estudios han confirmado que los parabenos están asociados con trastornos reproductivos, inhibición hormonal y retraso del desarrollo. Recientemente, la MP se ha relacionado con la inhibición de las hormonas que equilibran la energía y la salud metabólica. En consecuencia, la MP se ha propuesto como un DE con potencial obesogénico.
Disruptores endocrinos y mecanismos del SOP
El síndrome de ovario poliquístico comprende una gran variedad de disfunciones, que incluyen trastornos metabólicos, reproductivos y neuroendocrinos. En consecuencia, esta condición está fuertemente influenciada por el exceso de peso corporal y la sensibilidad a la insulina. Además, estas dos condiciones funcionan sinérgicamente para desarrollar la fisiopatología del SOP. En primer lugar, la obesidad interfiere con el proceso ovulatorio; mientras tanto, la hiperinsulinemia promueve la conversión de andrógenos.
Además de los mecanismos metabólicos, la obesidad promueve un entorno inflamatorio de bajo grado donde una función ovárica adecuada no puede prosperar.
Un estudio con el objetivo de determinar la asociación y la causa de los TCA ambientales y el SOP consistió en 19 mujeres con SOP y 20 sujetos sanos. Los resultados de este estudio informaron que los pacientes diagnosticados con SOP tenían concentraciones más altas de BPA. Además, estos pacientes se dividieron entre aquellos con un peso medio y sus homólogos obesos.
Por otro lado, la interacción entre la testosterona y el BPA resultó en una emocionante explicación de la patología del SOP. Los mecanismos de acción son los siguientes:
- La testosterona disminuye la actividad de la uridina difosfatasa glucuronosiltransferasa, lo que conduce a un aumento de los niveles de BPA.
- El BPA interfiere con la acción enzimática de las hidroxilasas, que son cruciales para el metabolismo de la testosterona.
- Además, el BPA desplaza la testosterona a SHBG, aumentando la concentración de andrógeno libre circulante.
El equilibrio hormonal depende de una intrincada red de mecanismos. A partir de su producción y transporte, los DE pueden interferir y causar efectos perjudiciales que conducen a una disfunción hormonal. Ahora más que nunca, el término dieta se refiere a lo que consumimos, y abstenerse de BPA y parabenos puede contribuir a la prevención de enfermedades como el síndrome de ovario poliquístico. Una nueva investigación también muestra cómo los parabenos tienen propiedades obesogénicas. Sumando estos factores y sabiendo cómo interactúan, podemos decir claramente que comer limpio y consumir limpio es la única forma de preservar la función hormonal adecuada. - Ana Paola Rodríguez Arciniega, MS
Referencias:
Žimková, M et al. “Disruptores endocrinos, obesidad y citoquinas: ¿qué relevancia tienen para el SOP?”. Physiological research vol. 69, Suppl 2 (2020): S279-S293. doi:10.33549/physiolres.934521
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