Adquiera conocimientos sobre los trastornos somatoviscerales derivados de traumatismos craneoencefálicos. Descubra síntomas, causas y estrategias de tratamiento eficaces.
Índice del Contenido
Comprender las lesiones craneales y su impacto en la conexión cerebro-cuerpo a través de los trastornos somatoviscerales
Más allá de simples golpes o contusiones, los traumatismos craneales pueden alterar el funcionamiento y la sensación del cuerpo. Imagine una lesión en la cabeza que cause fatiga persistente, problemas gastrointestinales o incluso dificultad para concentrarse en las tareas cotidianas. Esto se debe a la conexión entre el cerebro y el cuerpo, ya que los mensajes del cerebro influyen en los músculos y órganos, y viceversa. Una lesión cerebral que interrumpe esta conexión puede provocar enfermedades somatoviscerales, afecciones en las que el dolor corporal o los problemas musculares y cutáneos afectan a los órganos internos. Este artículo explica en qué consisten estas afecciones, su relación con los traumatismos craneales y cómo factores externos como el estrés o la contaminación pueden agravarlas. Basándonos en la experiencia clínica de especialistas como el Dr. Alexander Jiménez, también analizaremos enfoques sencillos y no quirúrgicos para abordar estos problemas.
Quienes estén lidiando con las secuelas de un traumatismo craneoencefálico —ya sea por una caída, un accidente de tráfico o un golpe deportivo— deberían leer estos consejos. Al comprender estas relaciones, pueden tomar medidas para sentirse mejor sin depender de medicamentos ni cirugías. Para facilitar la búsqueda de ayuda adicional en línea, palabras clave como «trastornos somatoviscerales», «síntomas de traumatismo craneoencefálico» y «conexión cerebro-cuerpo» resaltan conceptos clave.
¿Qué son los trastornos somatoviscerales?
En las enfermedades somatoviscerales, los órganos internos —como el corazón, los intestinos o los pulmones— no se comunican con las partes externas del cuerpo, incluyendo los músculos, la piel y los huesos. Los términos «visceral» y «somato» describen los órganos internos y el cuerpo o los músculos, respectivamente. Estos sistemas suelen funcionar al unísono mediante nervios que transmiten y reciben señales. Pero si algo falla, como por ejemplo que los músculos de la espalda se irriten y envíen señales erróneas al estómago, podría causar molestias, hinchazón u otros problemas que van más allá de la preocupación inicial.
Un cortocircuito en una habitación puede provocar parpadeos en las luces de otra, de forma similar a un cableado defectuoso en una casa. El dolor inexplicable o las funciones que no se corresponden con la ubicación del daño son síntomas comunes de estas afecciones. Por ejemplo, dado que los nervios de la columna vertebral conectan los músculos del cuello, la tensión muscular cervical causada por una mala postura puede provocar malestar estomacal. Según las investigaciones (Jänig, 2016), los reflejos somatoviscerales, que provocan cambios en los órganos en respuesta al estrés, son el mecanismo responsable de este fenómeno. Cuando estos problemas incluyen una preocupación persistente por las sensaciones corporales, los médicos los denominan trastorno de síntomas somáticos (TSS), que combina el estado de ánimo y las señales corporales (Asociación Estadounidense de Psiquiatría, 2013).
Los problemas somatoviscerales pueden manifestarse en la vida diaria como calambres estomacales tras un día estresante o opresión en el pecho durante la ansiedad. Millones de personas los padecen y suelen coexistir con enfermedades como el cansancio crónico o el síndrome del intestino irritable (SII). Sabiendo esto, resulta más fácil comprender por qué tratar únicamente el dolor superficial no siempre es suficiente: es necesario corregir todo el sistema.
El Dr. Alexander Jiménez, quiropráctico con más de 30 años de experiencia en terapia no quirúrgica, observa frecuentemente este fenómeno en su consulta. Señala que el dolor generalizado puede deberse a anomalías en la columna vertebral que transmiten señales contradictorias a los órganos. Según sus podcasts sobre bienestar y el material de su clínica, adopta un enfoque de medicina funcional que prioriza los cambios estructurales y otros factores subyacentes para restablecer el equilibrio (Jiménez, 2024a).
La relación entre las lesiones craneales y los trastornos somatoviscerales
La conexión entre el cerebro y el cuerpo puede verse significativamente afectada por traumatismos craneales, incluso leves como las conmociones cerebrales. Cuando la cabeza se sacude, el cerebro rebota dentro del cráneo, lo que provoca una lesión cerebral traumática leve (LCTM). Esto causa problemas somatoviscerales al interferir con las conexiones neuronales entre el cerebro y el cuerpo. Según las investigaciones, las personas con LCTM tienen mayor probabilidad de presentar síntomas somáticos y trastornos relacionados (SSTR), que se caracterizan por dolores corporales intensos y persistentes sin una explicación aparente (Jobin et al., 2025).
¿Qué causa esto? El sistema nervioso autónomo (SNA), controlado por el cerebro, regula procesos corporales como la digestión y la frecuencia cardíaca de forma automática. Este sistema puede irritarse por una lesión cerebral, lo que provoca reflejos que amplifican las señales. Por ejemplo, la inflamación posterior a una lesión puede causar una hiperactividad de los nervios intestinales, lo que produce los síntomas somatoviscerales típicos de hinchazón o náuseas. Un estudio reveló conexiones entre el traumatismo craneoencefálico leve (TCE leve) y síntomas inexplicables o crisis epilépticas funcionales, lo que indica una alteración en las conexiones neuronales (Jobin et al., 2025).
Seis meses después de un traumatismo craneoencefálico leve (TCE leve), otro estudio con 476 participantes reveló que entre el 15 % y el 27 % habían desarrollado un trastorno de estrés postraumático (TEPT). La percepción temprana de la gravedad de la lesión predijo peores resultados, y estas personas experimentaron mayor dolor, agotamiento y angustia mental (Silverberg et al., 2025). El cerebro parece revivir el incidente, enviando señales de estrés persistentes al organismo.
El Dr. Jiménez observa esto en pacientes tras una lesión en entornos clínicos. Explica cómo las lesiones craneales tipo latigazo pueden provocar una desconexión entre la columna vertebral y el cerebro, lo que podría derivar en problemas estomacales o arritmias cardíacas. Su equipo ayuda a los pacientes a recuperar el control mediante la modulación de estas respuestas con modificaciones moderadas (Jiménez, 2024b). Esta conexión demuestra que el traumatismo craneoencefálico afecta a todo el cuerpo, no solo a la cabeza.
Cómo las lesiones en la cabeza alteran la conexión cerebro-cuerpo
El flujo sanguíneo, las hormonas y una red de nervios son esenciales para la conexión entre el cerebro y el cuerpo. El cerebro y la médula espinal conforman el sistema nervioso central (SNC), mientras que los sistemas somático y autónomo controlan los movimientos voluntarios e involuntarios, respectivamente, como caminar y respirar. La inflamación o el daño nervioso causados por un traumatismo craneoencefálico pueden bloquear la transmisión de señales claras.
Un ligero aumento del tamaño del cerebro tras una conmoción cerebral puede ejercer presión sobre el nervio vago, esencial para la relajación corporal. Un aumento del ritmo cardíaco o una mala digestión pueden ser consecuencia de esta disminución del tono vagal, el mecanismo de reducción del estrés de este nervio. Según Burns (1907, citado en StatPearls, 2023), las enfermedades somatoviscerales surgen cuando las dificultades somáticas (corporales) se traducen en problemas viscerales (orgánicos). Por ejemplo, la tensión en el cuello puede provocar calambres estomacales mediante reflejos espinales.
Una lesión provoca dolor, que a su vez sobrecarga el cerebro, lo que deteriora la función de los órganos. Este ciclo se perpetúa con el tiempo. En su trabajo en el centro de neuropatías, el Dr. Jiménez señala que los traumatismos craneoencefálicos suelen causar alteraciones autonómicas, como mareos o sudoración, debido a la alteración de las vías somatoviscerales (Jiménez, 2024). Resolver esta relación implica tratar tanto las reacciones corporales como los mensajes psicológicos.
Síntomas de trastornos somatoviscerales relacionados con traumatismos craneoencefálicos
Tras un traumatismo craneoencefálico, muchas personas anticipan dolores de cabeza, mareos o incluso cierta pérdida de memoria. Lo más inesperado es que el mismo daño puede provocar malestar en el resto del cuerpo por motivos ajenos al cerebro. Se trata de síntomas somatoviscerales, que se producen cuando las estructuras externas del cuerpo —músculos, articulaciones y piel— envían señales poco claras que interfieren con el funcionamiento de los órganos.
Tras una conmoción cerebral o lesiones cervicales similares, los médicos suelen observar los siguientes síntomas superpuestos meses o incluso años después:
- Problemas digestivos que aparecen repentinamente
Tras un accidente de tráfico o una colisión deportiva, pueden aparecer síntomas como hinchazón abdominal, reflujo ácido, alternancia de estreñimiento y diarrea, o náuseas. La inflamación o la mala alineación del cuello suelen irritar el nervio vago, que se extiende desde el tronco encefálico hasta el estómago y los intestinos a través del cuello. Según un importante estudio, entre el 40 % y el 60 % de las personas con síntomas persistentes tras una conmoción cerebral también presentaron molestias similares al síndrome del intestino irritable (SII) que no tenían antes de la lesión (Stubbs et al., 2020). - Cambios en el corazón y la respiración
Muchos pacientes presentan taquicardia o arritmias incontrolables. En algunos casos, incluso cruzar una habitación puede provocar disnea. Esto se debe a que un traumatismo craneoencefálico puede reducir el tono vagal, el mecanismo de control del sistema nervioso, lo que mantiene la respuesta de lucha o huida activada (Silverberg et al., 2025). - Dolor generalizado y sensaciones extrañas
Los síntomas comunes incluyen ardor, hormigueo o sensación de descarga eléctrica en brazos, piernas o pecho. «Siento como si todo mi cuerpo estuviera inflamado, aunque los médicos no encuentren nada en las pruebas habituales», comentan los pacientes. Según Jobin et al. (2025), estos son indicadores típicos de sensibilización central, una afección en la que el cerebro intensifica la sensación de dolor tras una lesión. - Problemas con la transpiración y la temperatura
Algunas personas no sudan en absoluto o sudan excesivamente de un lado del cuerpo. Otras sufren constantemente de manos y pies helados. La alteración en la regulación de las glándulas sudoríparas y los vasos sanguíneos por parte del tronco encefálico es la causa de estas alteraciones autonómicas. - Fatiga que no se alivia durmiendo
El cerebro utiliza energía adicional para calmar las señales confusas del cuerpo, dejando poca para las tareas cotidianas, por lo que las personas se despiertan fatigadas incluso después de 10 a 12 horas de sueño. - Problemas mentales y emocionales que tienen un componente físico
Los episodios de pánico, la ansiedad, la dificultad para encontrar las palabras y la confusión mental no son «solo psicológicos». Se producen porque las funciones del estómago y el corazón están reguladas por las mismas vías neuronales que controlan el estado de ánimo. Todo se siente peor a la vez cuando una lesión cerebral provoca inflamación en esas vías (Jobin et al., 2025).
El Dr. Alexander Jiménez suele atender a pacientes a quienes se les ha dicho que «todo es ansiedad», pero que en realidad presentan irritación nerviosa palpable debido a lesiones previas en la cabeza o el cuello. Las pruebas de variabilidad de la frecuencia cardíaca que realiza en su clínica a menudo revelan un tono vagal muy bajo en estos pacientes, lo que demuestra que el problema es real y físico (Jiménez, 2024b).
| Síntoma común | Cómo se siente día a día | ¿Por qué ocurre después de una lesión en la cabeza? |
|---|---|---|
| Dolor de estómago / SII | Hinchazón constante, calambres después de comer | Irritación e inflamación del nervio vago |
| Corazón de carreras | El corazón late con fuerza al estar de pie o en reposo | Se perdió el freno vagal del corazón |
| Ardor/hormigueo en la piel | Se siente como una quemadura de sol o hormigueo. | Sensibilización central en el cerebro |
| Fatiga extrema | Sensación de batería agotada todo el día | El cerebro está trabajando horas extras para corregir las señales |
| Problemas de temperatura | Manos heladas o sofocos | Los centros autónomos del tronco encefálico están dañados. |
Factores ambientales que influyen en la actividad cerebral y el cuerpo
El entorno influye considerablemente en la recuperación de las lesiones cerebrales o en el agravamiento de los problemas somatoviscerales. El ruido, la contaminación atmosférica e incluso el estrés social pueden alterar las reacciones corporales y las ondas cerebrales. La inflamación causada por metales pesados procedentes del agua contaminada, por ejemplo, puede atravesar la barrera hematoencefálica y aumentar la sensibilidad neuronal (Xu et al., 2020).
La vía directa entre el estómago y el cerebro se ve interrumpida por la hormona cortisol, cuyos niveles aumentan con el estrés laboral o del tráfico. Si los reflejos ya están alterados, esto puede derivar en un síndrome del intestino irritable (SII) grave a partir de síntomas estomacales leves tras una lesión (Jiménez, 2022a). La serotonina, que se produce principalmente en el estómago, se ve afectada por una mala alimentación o la falta de luz solar, lo que repercute en el estado de ánimo y el umbral del dolor.
Tienen un impacto significativo en las actividades cotidianas. Acciones sencillas pueden volverse agotadoras, como preparar la cena con ansiedad provocada por el ruido o conducir distraído por la contaminación. Esto aumenta el riesgo de problemas en el desarrollo emocional o de envejecimiento acelerado de las células cerebrales en niños y ancianos (Faig et al., 2023).
Los seminarios de medicina funcional del Dr. Jiménez se centran en cambios ambientales, como la reducción de la exposición a toxinas, para aliviar los síntomas de la neuropatía tras un accidente. Observa que una alimentación equilibrada y un aire más limpio reducen la inflamación y mejoran la comunicación entre el cerebro y el cuerpo (Jiménez, 2024b).
Perfiles de riesgo superpuestos y efectos en todo el cuerpo
Al igual que en una cascada, las enfermedades somatoviscerales derivadas de traumatismos craneales generan riesgos compartidos entre los distintos sistemas. Una característica podría ser la inflamación, ya que la hinchazón cerebral puede desencadenar la liberación de citocinas en todo el cuerpo, afectando al estómago y las articulaciones. Otra es la desregulación del sistema nervioso autónomo, en la que la mala calidad del sueño se relaciona con problemas cardíacos a través de un tono vagal bajo (Silverberg et al., 2025).
La probabilidad de depresión o cansancio crónico aumenta cuando estos perfiles comparten síntomas como cambios de humor o malestar generalizado. Los desequilibrios hormonales suelen conllevar mayores tasas en mujeres tras un traumatismo craneoencefálico leve (Jobin et al., 2025). Actividades cotidianas como hacer ejercicio o interactuar con otras personas resultan dolorosas, y el cuerpo experimenta una sensación de agresión interna.
Según el estudio de caso del Dr. Jiménez, los veteranos que han sufrido traumatismos craneoencefálicos suelen presentar molestias nerviosas y gastrointestinales. Para evitar que el cuadro clínico empeore, su atención integral identifica estas características (Jiménez, 2024b).
Tratamientos no quirúrgicos para potenciar la función somatovisceral
La buena noticia es que, con el apoyo adecuado, el cuerpo y el cerebro pueden sanar bastante bien. Según la investigación y la experiencia clínica, las siguientes terapias pueden mejorar significativamente la conexión cerebro-cuerpo sin necesidad de cirugía ni medicamentos potentes.
- Ajustes quiroprácticos de la columna vertebral, particularmente en la parte superior del cuello.
Se ha demostrado que, a los pocos minutos de realizar pequeños ajustes en las vértebras C1 y C2 del cuello, aumenta la actividad del nervio vago. El tono parasimpático (de reposo y digestión), opuesto a la respuesta de lucha o huida, se elevó notablemente tras un ajuste cervical superior, según un estudio piloto de 2021 que evaluó la variabilidad de la frecuencia cardíaca antes y después del procedimiento (Goetz et al., 2021, citado en Momentum Chiropractic, 2025). Incluso los pacientes con conmociones cerebrales recientes pueden recibir terapia de forma segura gracias a que el Dr. Jiménez emplea procedimientos de baja intensidad y herramientas precisas (Jiménez, 2024a). La cirugía no es necesaria para tratar estos problemas; las técnicas manuales moderadas son eficaces. El mejor tratamiento son los ajustes quiroprácticos, que alivian la presión nerviosa y restablecen los reflejos. Diversos estudios respaldan la mejora de los síntomas posteriores a un traumatismo craneoencefálico leve (Hawk, 2016). - Liberación craneosacral y miofascial terapéutica
La inflamación del cerebro y la médula espinal puede reducirse mediante un ligero contacto con el cráneo y la columna vertebral. En la camilla, los pacientes suelen experimentar una mejoría en la respiración y una profunda sensación de calma. - Ejercicios para estimular el nervio vago (sin necesidad de aparatos)Siguiendo estas sencillas rutinas diarias, el nervio vago vuelve a estar “activado” y la inflamación en el cuerpo se reduce.
- Respire profunda y lentamente desde el abdomen (4 segundos al inhalar, 6-8 segundos al exhalar).
- Hacer gárgaras vigorosamente hasta que los ojos se humedezcan
- Tararear o cantar en voz alta
- Tomar una ducha fría o echarse agua fría en la cara
- Acupuntura.
La inserción de agujas a lo largo del recorrido del nervio vago en el cuello o en la oreja (acupuntura auricular) alivia rápidamente el dolor y las náuseas posteriores a una conmoción cerebral. Tras recibir acupuntura durante 6 a 8 semanas, los veteranos con lesiones cerebrales por explosiones experimentaron reducciones significativas en los dolores de cabeza y los problemas gastrointestinales (Jiménez, 2024b). - Dieta antiinflamatoria y recuperación digestiva
El eje intestino-cerebro se calma al incorporar aceite de pescado omega-3, cúrcuma, jengibre y caldo de huesos, eliminando el gluten, los lácteos y el azúcar procesado. Muchos pacientes del Dr. Jiménez afirman que solo con modificaciones en la dieta logran aliviar sus molestias estomacales y la confusión mental en un plazo de 2 a 4 semanas. - Entrenamiento cerebral con neurofeedback
Ciertas aplicaciones informáticas entrenan el cerebro para producir patrones de ondas cerebrales más saludables. Muchos pacientes reportan una reducción significativa de las molestias físicas, una mejoría en el sueño y una mayor agudeza mental tras 20 a 40 sesiones. - Terapia y ejercicio de movimiento gradual
Al aumentar gradualmente la cantidad de caminatas o sesiones de terapia acuática, se evita que el sistema nervioso se quede en estado de alerta. Una vez estabilizado el cuello, el equipo de rehabilitación del Dr. Jiménez emplea ejercicios funcionales tipo CrossFit; los pacientes reportan sentirse nuevamente como nuevos. - Tratamiento con luz roja/láser de baja intensidad
La aplicación de longitudes de onda específicas de luz roja e infrarroja cercana en la cabeza y el cuello acelera la recuperación del tejido nervioso y reduce la inflamación cerebral. Este informe ayuda a las clínicas a recuperarse más rápidamente del síndrome postraumático cerebral. - Variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC) y conciencia mental: retroalimentación biológica
En cuestión de minutos, al usar aplicaciones y pequeños sensores pectorales, las personas pueden aprender a aumentar su propio tono vagal. Según Silverberg et al. (2025), la reducción de la ansiedad y el malestar se correlaciona directamente con puntuaciones más altas de VFC (variabilidad de la frecuencia cardíaca).
Los efectos combinados de estas terapias, que son precisamente lo que realizan las clínicas de neurología quiropráctica y medicina funcional, se notan rápidamente. El Dr. Jiménez ha observado que la mayoría de los pacientes que siguen un programa integral cerebro-cuerpo experimentan una mejoría del 50-80% en los síntomas somatoviscerales en un plazo de 8 a 12 semanas (Jiménez, 2024b).
Ejemplo de cuestionario sobre síntomas de traumatismo craneoencefálico
Cómo los tratamientos mejoran el sistema nervioso central y el tono vagal
Al reducir la actividad nerviosa, estos tratamientos contribuyen a la reparación del sistema nervioso central. Esta reparación se ve favorecida por ajustes que aumentan el flujo sanguíneo cerebral (Masarsky & Todres-Masarsky, 2001). Al disminuir la frecuencia cardíaca, mejorar la digestión y activar el nervio mediante ejercicios cervicales, incrementan el tono vagal.
Se produce una mejor comunicación entre el cerebro y el cuerpo: los sistemas autónomos se equilibran y los músculos somáticos se relajan. Esto reduce la ansiedad y las náuseas. Estudios preliminares indican que la atención quiropráctica reduce la inflamación al aumentar la actividad vagal (Goetz et al., 2021, citado en Momentum Chiropractic, 2025).
Según los hallazgos del Dr. Jiménez, los pacientes con tono vagal bajo después de una lesión muestran cambios en la variabilidad de la frecuencia cardíaca después de las modificaciones, lo que mejora su estado general de calma (Jiménez, 2024a).
Mejora de los sistemas somático y autónomo mediante una mejor comunicación
Cuando se restablece la comunicación, la armonía autonómica (de los órganos) y el control somático (muscular) se acoplan. Al coordinar la respiración con los movimientos, el yoga y otros tratamientos aumentan las señales del nervio vago. Con el tiempo, se mejora la capacidad de gestionar el estrés y se experimentan menos episodios de estrés.
Para ayudar a los pacientes a recuperar sus hábitos, la rehabilitación CrossFit del Dr. Jiménez combina el movimiento con modificaciones (Jiménez, 2024b). Este cambio integral transforma el modo de supervivencia en un modo de bienestar.
Conclusión: Recuperando el equilibrio entre mente y cuerpo
Las conexiones invisibles que permiten la comunicación entre el cerebro y el cuerpo pueden parecer rotas tras un traumatismo craneoencefálico. Las acciones cotidianas más sencillas pueden convertirse en luchas extenuantes debido a los problemas somatoviscerales resultantes. Sin embargo, el sistema nervioso dañado también tiene la capacidad de sanar por sí mismo.
El tratamiento quiropráctico, los ejercicios para el nervio vago, una alimentación saludable, la acupuntura y el movimiento consciente son métodos suaves y sin medicamentos que, según estudios científicos y clínicos, reducen el dolor, alivian las molestias estomacales, estabilizan el corazón y despejan la mente. Al tratar la conexión entre el cerebro y el cuerpo en lugar de solo enmascarar los síntomas, miles de personas a quienes se les había dicho que simplemente tendrían que vivir con ello, ahora disfrutan de una vida activa y plena.
Tras una lesión cerebral, la recuperación es posible si usted o un ser querido sigue presentando problemas semanas, meses o años después. Consulte con un profesional de la salud especializado en reflejos somatoviscerales y el nervio vago, comenzando por lo fundamental: respiración profunda, cuidado delicado del cuello y reducción del consumo de alimentos inflamatorios. El cuerpo simplemente necesita el camino correcto para sanar.
No es necesario que permanezca inmóvil. Es posible que la conexión dañada entre el cerebro y el cuerpo recupere su fuerza.
Referencias
- Asociación Americana de Psiquiatría. (2013). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (5th ed.). doi.org/10.1176/appi.books.9780890425596
- Faig, KE, Smith, KE y Dimitroff, SJ (2023). Influencias somatoviscerales en el desarrollo emocional. Revisión de emociones. doi.org/10.1177/17540739231163180
- Hawk, C. (2016). Práctica, experiencia e investigación quiropráctica relacionadas con las interacciones somatoviscerales. En Clave musculoesquelética. musculoskeletalkey.com/experiencia-en-la-práctica-quiropráctica-e-investigación-relacionada-con-las-interacciones-somatoviscerales/
- Jänig, W. (2016). Ciencia básica sobre las interacciones somatoviscerales: Implicaciones periféricas y centrales basadas en la evidencia para la investigación. En Clave musculoesquelética. musculoskeletalkey.com/ciencia-básica-sobre-las-interacciones-somatoviscerales-periféricas-y-centrales-y-implicaciones-para-la-investigación/
- Jiménez, A. (2022a). El eje intestino-cerebro se ve afectado por el dolor somatovisceral. Dr. Alex Jimenez.com. dralexjimenez.com/eje intestino-cerebro-afectado-dolor-somatovisceral/
- Jiménez, A. (2022b). Debilidad, dolor, entumecimiento, radiculopatía y quiropráctica. Científico quiropráctico. quiroprácticoscientist.com/debilidad-radiculopatía-quiropráctica/
- Jiménez, A. (2024a). Especialistas en lesiones. Dr. Alex Jimenez.com. dralexjimenez.com/
- Jiménez, A. (2024b). Dr. Alexander Jiménez, DC, APRN, FNP-BC, IFMCP, CFMP, ATN ? – Clínica Médica de Lesiones PA. LinkedIn. www.linkedin.com/in/dralexjimenez/
- Jobin, K., et al. (2025). Síntomas somáticos y trastornos relacionados y traumatismo craneoencefálico leve: una revisión sistemática. Ciencias Biopsicosociales de la Medicina, 87 (8), 548-564. doi.org/10.1097/PSY.0000000000001427
- Masarsky, CS, & Todres-Masarsky, M. (2001). Aspectos somatoviscerales de la quiropráctica: Un enfoque basado en la evidencia. Churchill Livingston. pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC2051312/
- Momentum Chiropractic. (2025). Nervio vago del quiropráctico. Momentum Chiropractic Care. www.momentumchiropracticcare.com/blogs/news/chiropractor-vagus-nerve
- Silverberg, ND, et al. (2025). Trastorno de síntomas somáticos después de una lesión cerebral traumática leve. Revista de Rehabilitación de Trauma Principal. doi.org/10.1097/HTR.0000000000001068
- StatPearls. (2023). Fisiología, reflejos viscerosomáticos. Estantería NCBI. www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK559218/
- Stubbs, JL, Green, KE, Silverberg, ND, Howard, A., Dhariwal, AK, Brubacher, JR, Garraway, N., Heran, MKS, Sekhon, MS, Aquino, A., Purcell, V., Hutchison, JS, Torres, IJ, & Panenka, WJ (2020). Síntomas somáticos atípicos en adultos con recuperación prolongada de traumatismo craneoencefálico leve. Fronteras en neurología, 11, 43. pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7010927/
- Xu, F., et al. (2020). Contaminantes ambientales y el riesgo de trastornos neurológicos. Environmental Science and Pollution Research. doi.org/10.1007/s11356-020-11272-3
Renuncias de Responsabilidad
Alcance de la práctica profesional *
La información aquí contenida en "Consejos para la recuperación de traumatismos craneoencefálicos y trastornos somatoviscerales" no pretende reemplazar una relación personal con un profesional de la salud calificado o un médico con licencia y no es un consejo médico. Lo alentamos a que tome decisiones de atención médica basadas en su investigación y asociación con un profesional de la salud calificado.
Información del blog y debates sobre el alcance
Bienvenido al blog de bienestar de El Paso, donde el Dr. Alex Jiménez, DC, FNP-C, un terapeuta certificado por la junta Enfermera de Medicina Familiar (FNP-C) y Quiropráctica (DC)Presenta información sobre cómo nuestro equipo se dedica a la sanación holística y la atención personalizada. Nuestra práctica se alinea con protocolos de tratamiento basados en la evidencia, inspirados en los principios de la medicina integrativa, similares a los que se encuentran en dralexjimenez.com, y se centra en la recuperación natural de la salud para pacientes de todas las edades.
Nuestras áreas de práctica quiropráctica incluyen Bienestar y Nutrición, Dolor crónico, Accidentes, Cuidado de accidentes automovilísticos, lesiones de trabajo, Lesión en la espalda, baja Dolor de espalda, Dolor de cuello, dolores de cabeza por migraña, lesiones en los deportes, Ciática Severa, Escoliosis, discos herniados complejos, Fibromialgia, Dolor crónico, lesiones complejas, Manejo del estrés, tratamientos de medicina funcionaly protocolos de atención dentro del alcance.
Nuestro alcance informativo Se limita a la quiropráctica, musculoesquelética, medicina física, bienestar, contribuyendo a la etiología. alteraciones viscerosomáticas Dentro de presentaciones clínicas, dinámicas clínicas reflejas somatoviscerales asociadas, complejos de subluxación, problemas de salud sensibles y artículos, temas y discusiones de medicina funcional.
Brindamos y presentamos colaboración clínica con especialistas de diversas disciplinas. Cada especialista se rige por su ámbito de práctica profesional y su jurisdicción de licencia. Utilizamos protocolos funcionales de salud y bienestar para tratar y apoyar la atención de lesiones o trastornos del sistema musculoesquelético.
Nuestros videos, publicaciones, temas, asuntos e ideas cubren cuestiones clínicas, problemas y temas que se relacionan y respaldan directa o indirectamente nuestro ámbito de práctica clínica.*
Nuestra oficina ha intentado razonablemente proporcionar citas de apoyo y ha identificado los estudios de investigación relevantes o los estudios que respaldan nuestras publicaciones. Proporcionamos copias de los estudios de investigación de respaldo disponibles para las juntas reguladoras y el público a pedido.
Entendemos que cubrimos asuntos que requieren una explicación adicional de cómo pueden ayudar en un plan de atención o protocolo de tratamiento en particular; por lo tanto, para analizar más a fondo el tema anterior, no dude en preguntar. Dr. Alex Jiménez, DC, APRN, FNP-BC, o ponte en contacto con nosotros en contact@setupad.com. 915-850-0900.
Estamos aquí para ayudarlo a usted y a su familia.
Bendiciones
El Dr. Alex Jimenez corriente continua MSACP, Enfermera practicante, enfermera practicante certificada-BC*, CCCT, IFMCP, CFMP, ATN
email: coach@elpasomedicinafuncional.com
Licenciado como Doctor en Quiropráctica (DC) en Texas & New Mexico*
Número de licencia de Texas DC TX5807
Número de licencia de Nuevo México DC NM-DC2182
Licenciada como Enfermera Registrada (RN*) en Texas y varios estados
Licencia de Enfermería Registrada de Texas n.° 1191402
ANCC FNP-BC: Enfermera practicante certificada por la junta*
Estado compacto: Licencia multiestatal: Autorizado para ejercer en 40 Estados*
Graduado con honores: ICHS: MSN-FNP (Programa de enfermera practicante familiar)
Título concedido. Máster en Medicina Familiar (MSN) (Cum Laude)
Dr. Alex Jiménez, DC, APRN, FNP-BC*, CFMP, IFMCP, ATN, CCST
Mi tarjeta de presentación digital
