El proceso de desintoxicación tiene dos fases separadas, ambas igualmente importantes. En la fase uno, nuestro cuerpo requiere enzimas "activadoras". Estas enzimas tienen la responsabilidad de activar una sustancia que necesita ser eliminada. Una vez que se completa este proceso, pasamos a la fase dos de desintoxicación. Durante la fase dos, usamos enzimas "excretoras". Estas enzimas catalizan reacciones que conducen a la excreción de toxinas del cuerpo. La forma en que funciona este proceso es uniendo las toxinas "activas" de la fase uno con glutatión para hacer que los compuestos sean solubles en agua. Los compuestos solubles en agua tienen la capacidad de excretarse a través del sudor o la orina. Con variantes o deleciones genéticas específicas dentro de este proceso, las personas tienen un mayor riesgo de inflamación, cáncer y otras afecciones de salud.